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LAND AND TABLE (JUEVES)

Precio

150,00 €

¡Sal, cráteres y vino: un viaje entre los contrastes de la isla!
Hay tours que muestran Gran Canaria, y luego están las experiencias que la cuentan. Land & Table está pensado para quienes no se conforman con una mirada rápida: es un viaje entre salinas, volcanes, copas llenas y pueblos que parecen dibujados a mano. Sin prisas, sin multitudes, pero con los ojos (y el paladar) bien abiertos.

Se sale entre las 8:00 y las 9:00 con recogida directamente en tu alojamiento. La primera parada es a lo largo de la costa, donde se encuentran las salinas, de las pocas que quedan en la isla. Un lugar fascinante donde el lento trabajo del hombre se encuentra con los reflejos del sol sobre el agua salada, creando juegos de luz y geometrías que parecen pinturas naturales. Desde allí nos trasladamos al pequeño centro de El Burrero, un pueblo pesquero poco conocido, donde el ritmo es lento y el mar aún marca los días. Desde su mirador se disfruta de una vista excelente de la costa y del entorno, donde la naturaleza y la actividad humana conviven desde siempre.

La subida continúa hasta el Pico de Bandama, un cráter de origen volcánico de más de 200 metros de profundidad. Desde su cima se domina la caldera y gran parte del norte de la isla: viento en la cara, silencio alrededor y un paisaje que se abre en todas direcciones. A mitad del día es momento de hacer una pausa. Pero lo hacemos a nuestra manera: con una visita a una bodega local, inmersa en el territorio volcánico y rodeada de viñedos. Nos espera un paseo entre barricas, una explicación del proceso de producción y, por supuesto, una degustación de vinos canarios acompañada de algunos aperitivos típicos. Incluido en el tour, sin sorpresas: tú solo preocúpate de relajarte y disfrutar de la experiencia.

El almuerzo sigue poco después, nos detenemos en un restaurante que huele a historia y cocina auténtica. Un lugar sencillo, donde la tradición se sirve en el plato: recetas locales, ingredientes del territorio, sabores que hablan de la isla y su gente. Una pausa perfecta antes de retomar el viaje. Por la tarde nos dirigimos al interior montañoso, haciendo parada en el famoso pueblo de Tejeda, uno de los más bellos de la isla, situado sobre la caldera y rodeado de almendros, pinos y vistas de postal.

Poco después llegamos a Santa Lucía de Tirajana, un oasis verde y silencioso que conserva la sencillez rural de la isla. Última parada: el Mirador de Guriete, quizás el más espectacular de los escondidos, con el sol comenzando a ponerse y una vista abierta sobre los barrancos profundos y el valle inferior. Perfecto para tomar un respiro largo y pensar: “Valió la pena”.

El tour termina alrededor de las 19:00, con regreso a tu alojamiento. Un día entre paisajes volcánicos, vino, pequeños pueblos y panoramas que cambian a cada curva. Gran Canaria, la verdadera, te la llevas en los ojos… y tal vez también un poco en el corazón.

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